martes, 29 de enero de 2013

Con el baile en la sangre, el mexicano Manuel Ballesteros ha consolidado su carrera internacional entre la danza y el teatro-cabaret



Convencido de que el baile lo trae en la sangre, el bailarín y coreógrafo sonorense Manuel Ballesteros es un ejemplo de que, con trabajo y perseverancia, las metas se logran y se pueden delinear cada día nuevos sueños, como el que ahora lo tiene considerado como uno exitoso y multifacético artista en escena, que lo mismo baila, canta y actúa.

Tenía 18 años cuando decidió dejar su natal Sonora para trasladarse a la Ciudad de México, donde pretendía convertirse en bailarín de clásico, pero el destino le tenía otros planes y, su contacto con la maestra Emma Pulido lo llevó a hacer castings para participar en actividades más relacionadas con el “showbussiness”.

Su primer trabajo, recuerda, fue como a los seis meses de llegado a la capital mexicana, como bailarín de “La chica dorada”, Paulian Rubio, y fue como un sueño, dice, pero al final se dio cuenta de que tras ese glamour no estaba lo que él buscaba.

No sabría explicártelo, esperé tanto tiempo eso que, cuando ocurrió, no fue nada, no se movió nada dentro de mi, y me dije ‘no sé qué sigue, pero ésto no lo volveré a hacer’; si no hubiera tomado esa decisión, quizá ahí seguiría, haciendo lo mismo”, señala Ballesteros.

De todas formas una cosa llevó a la otra y un buen día encantó con su baile a Pedro Torres e hizo varios comerciales, en donde incluso tuvo la oportunidad de probarse como coreógrafo y fue allí donde “le cayó el veinte” de que su baile tenía algo que lo llevaría lejos.

Fueron tres años de “buena vida”, reconoce, pero de pronto algo le dijo que tenía que parar y encontrar la senda original, por lo cual decidió regresar a su casa paterna y retomar el plan inicial.

En un nuevo intento por acercarse a la danza, se fue a Mexicali, donde se involucró en un grupo de danza con Carmen Bohórquez; lo invitaron a bailar a San Diego, California, y la maestra le dio permiso siempre y cuando tomara un diplomado y en él se dio cuenta de lo seria que tenía que ser su preparación.

En San Diego, recuerda, las cosas se complicaron, y con 22 años pensó que quizá la danza ya no estaba a su alcance, así que se puso a trabajar con todo en un restaurante limpiando el lugar, sacando la basura y luego de mesero, lo que le permitió ingresos para aspirar a estudiar danza en una universidad estadounidense que, para su sorpresa, lo aceptó, hasta que se enteraron que no tenía papeles de residencia.

Salí llorando y pensé una vez más que la danza se había acabado”, pero de pronto recibió una llamada de su mamá, quien le avisaba que estaban abriendo en Sonora la Licenciatura en Danza y lo invitaban a ingresar. De inmediato decidió que sería la última vez que lo intentaría y de entonces a la fecha se ha entregado con todo a la disciplina.


Fue el primer hombre en inscribirse a la carrera y también su primer titulado, dice con orgullo Ballesteros, que en ese lapso de cinco años diseñó una fusión entre danza y la cultura de baile popular  norteño, que lo ha hecho famoso en el norte del país y fuera de él.

El estilo, recuerda, nació luego de que lo invitaran a ofrecer una función en el pueblo de su papá que es de Cumpas, pues le preocupaba llegar a ese sitio con algo demasiado contemporáneo, de ahí que trabajó en un número que fusionara sus raíces norteñas con lo popular del lugar y el resultado fue un total éxito que, sin embargo, no pensó en aquel momento que saldría de Sonora y menos del país.


A partir de allí empezó a hacer trabajos con ese tono y a aprovechar apoyos y becas del Fondo Estatal y del Nacional para la Cultura y las Artes, lo que lo ha ido posicionando dentro y fuera de la nación.

En 2007 fundó su propia compañía, Asando Danza, con la cual ha producido los espectáculos: “Arriba el norte”, “NorteArte”, “Tres-3 vaquero” y “Asando”.

“NorteArte”, del cual tiene ya más de 200 presentaciones, le valió ser invitado a Puerta de las Américas y allí ser seleccionado dentro de una delegación de mexicanos que viajó a Shangai, China, donde también fue todo un éxito.

La reacción del público chino, dice, “fue de película, estuve en dos teatros y en los dos me aplaudieron mucho”. Su personaje de NorteArte, El Meño, es ya todo un clásico y, dice, es de alguna manera una burla a un sueño que tuvo y una crítica social a los cantantes gruperos que hay; que asi como aparecen y desaparecen “es la historia de un vato que sueña con la fama y triunfa, pero está en soledad”.


Un año después lo invitaron a llevar su trabajo también a Nueva York, En esa ocasión compartió créditos con Astrid Hadad, Magos Herrera y Mono Blanco tenía 30 años y disfrutó enormemente la oportunidad. Un año después lo invitaron a participar en  Canadá con Le Groupe Dance Lab, donde a demas tuvo la oportunidad de presentarce con su espectáculo.

Sin embargo, y tras los triunfos, Ballesteros no se ha quedado quieto y acaba de incursionar más seriamente en la actuación, montando el espectáculo de cabaret “Mamita querida”, en la versión de Tito Vasconcelos al libro homónimo que escribiera la hija de la actriz hollywoodense Joan Croawford y que le permite rendir homenaje a gente que admira y que comenzó como bailarín pero tuvo éxito incluso en la actuación, como Gene Kelly, Fred Astaire, o aquí “Resortes” o Alberto Estrella.

“Mamita querida” ha sido, cabe decirse, un éxito en la cartelera hermosillense desde diciembre pasado, y ya tiene invitaciones a presentarse en otras ciudades con este espectáculo en el que alterna en escena con Karem Momo Ruiz.

En septiembre de 2011 abrió su propio espacio de danza denominado Manuel Ballesteros Pro danza estudio. ha incursionado en el género cabaret, con la obra “El Pari”, con guión y dirección de Roberto Corella, con el cual recorrío varios puntos de Sonora son gran éxito. Recientemente trabajó bajo la dirección de Evoé Sotelo en la obra “Cachora Fénix”, proyecto apoyado por el FONCA Creadores escénicos categoría B, que fue estrenada en septiembre de 2012.

Y para este 2013,  Ballesteros confía en que será de grandes cosas,  ya tiene en puerta la sexta edición en febreo y marzco de  “Sona en Movimiento”, (festival de danza-danza en la calle) un festival creado por él para dar espacio a las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos de su estado donde, reconoce hay gente muy talentosa.

Luego tiene previsto del 18 al 26 de septiembre funciones de su espectáculo  NORTEarte y mamita querida, en Torreón, Coahuila, y en octubre está invitado a participar en el Mercado de Artes Escénicas que aún no sabe en qué entidad se va a desarrollar.

Originario de San Luis Río Colorado, Sonora, y egresado de la Licenciatura en Artes de la Universidad de Sonora en 2002, como ejecutante de Danza Contemporánea, Ballesteros ha obtenido entre otros reconocimientos el premio como Mejor intérprete masculino en la vigesima sexta edición del premio INBA-UAM en la ciudad de México 2006, en el festival nternacional de dana Lila López en San Luis Potosi (2004) así tambien en el V(1999) y VI (2000) Concurso Estatal de Coreografía Contemporánea, en Hermosillo; en 2005 ganó este mismo concurso  como Mejor coreógrafo.

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