sábado, 31 de agosto de 2013

JUAN VILLORO Y EL CICLO DE TEATRO LATINOAMERICANO.‏


Juan Villoro y el ciclo de Teatro Latinoamericano “El teatro y la literatura representan la arriesgada realidad de vernos tal y como somos por dentro”: Juan Villoro

Participó en el ciclo de Teatro Latinoamericano que se realiza en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque “La literatura es el invento de una naturalidad”, dijo Juan Villoro, quien participó en el ciclo de Teatro Latinoamericano, que se realizará hasta el 10 de septiembre en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.


Luego de reconocer que se acercó tardíamente al teatro, el autor de El testigo y La noche navegable, afirmó que una de las misiones de este género y de la literatura es explorar las posibilidades naturales del habla.

Señaló que “en estos tiempos en que se vive un déficit de realidad, el teatro permite la nostalgia de lo real. El teatro nos acerca profundamente a la realidad, es el ejercicio estético en el que la realidad se produce a tus ojos, a diferencia del cine, por ejemplo”.

Apuntó el también narrador y novelista que el teatro “tiene una gran fuerza ritual, de congregación ceremonial de la gente, ya que permite el contacto emocional directo”.

Para el ganador del Premio Internacional José Donoso 2012, el teatro y la literatura representan “la arriesgada realidad de vernos tal y como somos por dentro”.

Sobre su obra teatral Conferencia sobre la lluvia, que actualmente se presenta en la Biblioteca Vasconcelos, gracias a la Compañía Nacional de Teatro del INBA, explicó que se trata del monólogo de un bibliotecario que va a dar una conferencia sobre poesía amorosa y la lluvia. Como tiene que improvisar, cae en otra forma de la teatralidad, que es la confesión personal.

“El género de la conferencia tiene un componente de teatralidad y se asemeja a la seducción que puede tener el teatro, especialmente el soliloquio o el monólogo”, destacó Juan Villoro.

Según el escritor mexicano nacido el 24 de septiembre de 1956 y ex conductor del programa radiofónico “El lado oscuro de la luna”, existen dos tipos de conferencia: la escrita, “que en lo personal me parece un tanto absurda, porque le quita el aura de la comunicación que se produce en el momento en que es propiciada”.

Y la otra es, agregó, la improvisada, que se da en el momento en el que conferencista “se explora a sí mismo y busca las posibilidades espontáneas de la inteligencia, aunque con un plan premeditado, tratando de generar otra forma de conocimiento”.

La literatura, el teatro y la conferencia improvisada nos remiten “a la autoridad de la voz, apelan por un pacto con el lector, en el cual este afecta ese universo y acepta ese orden de cosas que es distinto al nuestro, es un pacto de verosimilitud”, explicó Villoro.

Afirmó que el secreto de una obra literaria depende de hacer creer al lector que lo que ahí ocurre es verosímil, y posteriormente puso loscasos de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; Lolita, de Vladimir Nabokov; Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y La montaña mágica, de Thomas Mann, entre otros libros.

“De elementos irracionales está hecho el arte”, aseguró finalmente, por ello los creadores deben ofrecer al lector sorpresas de lo real, con el fin de atarlos y hacer que esa realidad sea creíble, única e irrepetible.

“Villoro ha leído a Salinger, Henry Miller y José Agustín; ha asimilado a Lennon y McCartney, a Pink Floyd y al cine de Godard o Richard Lester. Su universo juvenil está cruzado de referencias y obligaciones implícitas (la primera de ellas: no hablar de las diferencias entre la realidad y la fantasía), de sarcasmo y auto-ironía”, escribió Carlos Monsiváis, con motivo de la aparición del libro de cuentos La noche navegable. 

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