lunes, 12 de agosto de 2013

LA ACTRIZ MÁS VISTA EN EL MUNDO: MARISOL RIVERA‏

Cuando uno ve su rostro, de frente, no hay escapatoria: la conoces, la has visto. Se trata de Marisol Rivera, actriz y modelo que ha filmado más de 120 anuncios comerciales para la televisión de todo el mundo. Te ha vendido shampoos, cremas, cursos, detergentes… Esuno de los rostros más visto en la TV mexicana e  internacional.

Con una carrera de más de 15 años, y consciente de que la fama no es su objetivo y mucho menos su meta, Marisol se prepara para atacar un nuevo reto en su trayectoria, invitada por el actor y docente mexicano Sebastian Ligarde, para unirse al staff de profesores de su escuela de actuación en Miami.


Su sorpresa y su satisfacción han pasado a segundo término para dar paso a la responsabilidad y el compromiso que es tener la confianza absoluta de Ligarde para emprender esta nueva faceta en su carrera, esa que empezó un poco de manera inconsciente en una agencia publicitaria, y que la ha llevado a participar en decenas de comerciales, muchos de ellos para Estados Unidos, países de América Latina y Europa.

Tenía 17 años y por casualidad un amigo suyo la llevó a una agencia de actores, propiedad del actor Roberto Palazuelos, allí le propusieron posar y pronto empezó a hacer “castings” y comerciales de gran éxito, varios de ellos fuera del país, pero su gusto por las cámaras y los buenos sueldos no bastaron para convencer a su madre, quien la presionó para que estudiara una carrera universitaria, y ahí desarrolló airosa el primer gran papel de su vida, el de convertirse en acartonada abogada y comenzar incluso a trabajar en el sector público.


Sin embargo, recuerda, esa chica seria, de trajes sastres y actitud sobrada estaba lejos de ser ella y la asfixiaba al grado de que un día se sinceró con un amigo que la impulsó a dar el paso para regresar y recobrarse a sí misma, a la chica jovial, audaz y auténtica que a los 18 años firmó un contrato de exclusividad con la agencia de Glenda Reyna.

Sin saber exactamente cómo el medio artístico y publicitario se le habían metido tan dentro del alma, pues cuando era pequeña nunca lo había visto como una opción de profesión, Marisol estaba ahí, casi dos años después de sus últimos trabajos en pantalla, libre de sus ataduras con la abogacía y dispuesta a aprender cada vez más de ese medio que la cautivaba tan poderosamente, para darse la oportunidad de disfrutar y crecer en esa nueva vida que había decidido llevar, después de todo, señala, “lo malo no es tropezarse sino encariñarse con la piedra”.


Se metió entonces a estudiar en el Cefac, el cual dejó casi de inmediato pues alternar con chicos de 18 años no la hacía sentir cómoda ni en contacto con lo que buscaba, pues a la edad de ella, sus ambiciones eran diferentes, no iba tras la fama sino los retos, el aprendizaje y las experiencias; en ese inter trabajó en Tv Azteca, donde recibió la oportunidad en las telenovelas “Se busca un hombre”, “Bellezas Indomables”, “Secretos del Alma”, y haciendo unitarios (Lo que callamos las mujeres, El sexo fuerte o La vida es una canción) que, si bien le dieron cierta solvencia económica, no le llenaron profesionalmente.

Comenzó a hacer cosas para Telemundo, como “Decisiones extremas” y el unitario La Virgen Morena”,  y de pronto se interesó en salir de México, buscar nuevos horizontes, en España o quizá en Miami primero para seguirse preparando, y de ahí a Los Ángeles, pero la vida le tendría otra sorpresa, pues se embarazó y tuvo una hija; eso la hizo replantearse la vida, como ha sido una constante, definiendo su camino no tanto por lo que desea hacer sino por lo que no se permitiría, rechazado quedarse en zonas de confort que poco a poco había ido alcanzando, para plantearse nuevas aventuras.


Pero no sólo en la tv se ha desempeñado; ha trabajado en  cine, en las películas “Así se vive aquí”, “Mimé” y “Charleston”, y en teatro, en proyectos como  “Al día siguiente”, de la compañía “Hagamos Arte”; “La noche de los sin calzones”, en el Foro de la Comedia; “Mi cobija es la noche”, “Flor de lluvia” y “las 7 trompetas”, de la compañía “las Prima Donnas”; “Eva, Cleopatra, y Doña Inés”, monólogos en el Trolebús Escénico, así como “Lecturas Dramatizadas”, en el Foro Shakespeare.

Luego de su embarazo, vendría entonces de nuevo con todo, buscando expandir sus horizontes al cine, las series, el teatro, aprovechando la madurez adquirida que la colocaba a la par de los compañeros que tuviera, pues no dejan de ser seres humanos iguales a ella.

Ahora, asegura, busca historias y personajes, historias interesantes apegadas a la realidad, porque si de algo está segura es que no le interesa hacer terror o ficciones alienígenas, sino ser alguien de la vida cotidiana, porque está convencida de que en los repartos como en la vida, todos formamos parte importante del todo.

Hoy, con oportunidades de trabajo en Televisa, Marisol dice que no anhela el personaje protagonista o antagoinista, sino el personaje que cuente una historia que a ella le convenza, que sea incluso la que ela quiere contar. “Nunca haría cine de terror, porque no me gusta; no es el tamaño del personaje, sino la historia que qusiera contar, lo que me mueve a mantenerme firme en mi búsqueda”, dice, y  por la misma causa ha aceptado diversos capítulos en el unitario de Televisa “La Rosa de Guadalupe”, y se encuentra analizando propuestas de 3 producopres de esta empresa, donde se desempeña actualmente.

Ahora se prepara para su siguiente reto: dar clases en la escuela que Sebastián Ligarde tiene en Miami y en los talleres que el actor ofrece eventualmente en México.

“Desde que le atiné a lo que me gusta, estoy dedicada a ello las 24 horas al día los siete días de la semana”, reconoce la actriz y modelo, quien disfruta de su trabajo, sus retos y sus aprendizajes, al igual que de su maternidad y de su calidad de vida, que no cambia por la fama.

Como tampoco cambia esa relación que tiene con las cámaras, esa de una complicidad única, que haga lo que haga la deja ver como es, descubriendo su esencia como persona, como madre, hermana y/o amiga, viviendo en los zapatos de que se le pida, encarnando universos paralelos al propio, para deleite de la gente que gusta de su trabajo y ha creido en sus instintos.

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