miércoles, 18 de febrero de 2015

“FUEGOS ARTIFICIALES” DE JUAN PATRICIO RIVEROLL (TUSQUETS)


El asesinato del Primer Regente del partido oficial a manos de un sicario suicida detona el inicio del derrumbe de una nación, que lucha por recuperar su valor social, mientras que el poder lo reprime una y otra vez de acuerdo a sus intereses económicos.
Con el asesinato del ex presidente y gran dirigente popular Witoldo Negrete sabrá que no hay lealtad que resista los embates de la política y deberá enfrentar su poder devastador para sobrevivir.
Mientras el país comienza a caerse en pedazos, la descomposición social y política es parte del problema. La ciudadanía comienza a perder la fe y la esperanza, Sonia y Ludovica, dos jóvenes idealistas, inician en Ciudad Valverde un proyecto que desestabiliza a las más altas esferas del poder: la creación de una cooperativa obrera que funciona de forma semiclandestina, que toma fuerza en poco tiempo y se expande a todo el país. Al mismo tiempo, Bernard Freiras, reclutador de una célula revolucionaria, orquesta el secuestro de una mujer clave en la vida de un poderoso político y en consecuencia un magnicidio.
El pueblo, cansado de la inequidad, de la opresión y de la corrupción en todos los niveles, opta por la violencia y así desata la furia del Estado. ¿Logrará escapar Herbert Fógarty, ese traidor voyerista y principal responsable de la debacle, dejando tras de sí un país desolado y herido? 


Juan Patricio Riveroll (ciudad de México, 1979) Estudio la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana y Dirección en el American Fil Institute, en Los Ángeles. Produjo, escribió y dirigió Ópera (2007)) su primer largometraje, ganador del premio Naguib Mahfouz a la mejor primera película de un director, el FIPRESCI y el galardón a la mejor actriz en el festival del Cairo. Ha publicado textos sobre cine y literatura en diversos medios. Panorama, su segunda película, se presentó en el FICUNAM, en el festival de la Riviera Maya y en el de Mar del Plata. 

Foto de autor crédito: © Elena Ayala